jueves, 23 de julio de 2026
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Reconfiguración global e inteligencia artificial impulsan el crecimiento económico en 2026

América Latina se consolida como pieza clave en la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China mediante la exportación de recursos estratégicos y la adopción tecnológica.

Redacción El Despertar de México
Foto: forbes.com.mx

La economía global experimenta una fase de transformación durante este segundo semestre de 2026, impulsada por la reconfiguración de las cadenas de suministro y el despliegue acelerado de la inteligencia artificial. América Latina se posiciona como un eje fundamental en la disputa comercial entre Estados Unidos y China, destacando por su riqueza en minerales críticos, recursos energéticos y una capacidad productiva agrícola que resulta indispensable para ambos bloques comerciales. Este escenario ha permitido que diversos sectores productivos mantengan un ritmo de crecimiento constante, atrayendo inversiones orientadas a la relocalización de procesos industriales.

Especialistas en economía internacional señalan que la integración de herramientas de inteligencia artificial en las cadenas de valor ha optimizado la logística y la extracción de materias primas en la región. En México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha monitoreado cómo esta dinámica favorece la estabilidad macroeconómica, mientras que el Banco de México enfatiza la importancia de mantener políticas monetarias prudentes frente a la volatilidad de los mercados globales. La necesidad de fortalecer la infraestructura energética y digital se ha convertido en una prioridad para garantizar que los beneficios de esta reconfiguración alcancen a los sectores industriales locales.

El interés de las potencias globales por los minerales críticos, esenciales para la fabricación de componentes tecnológicos y baterías, ha colocado a los países latinoamericanos en una posición estratégica de negociación. Mientras la demanda de productos agrícolas sigue siendo alta, la adopción de tecnologías avanzadas promete mejorar los rendimientos y la sostenibilidad del campo. Esta tendencia no solo responde a las necesidades actuales de consumo, sino que prepara a las economías nacionales para una competencia tecnológica que marcará el resto de la década.

Ante este panorama, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha subrayado que la diplomacia económica es fundamental para navegar la rivalidad entre Washington y Pekín. Se busca atraer capitales que no solo se limiten a la extracción, sino que promuevan la transferencia tecnológica y la creación de empleos calificados dentro del territorio. La coordinación entre los sectores público y privado será determinante para aprovechar las oportunidades derivadas de este nuevo orden económico, asegurando que el crecimiento se traduzca en un desarrollo sostenido para la población.

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